En diciembre reventé. Sencillamente.

Organicé un viaje por Escandinavia que iba a comprender Copenhague, Estocolmo y Oslo. Antes de llegar a la primera parada, empecé con ataques de pánico. Tu cuerpo deja de responder a lo que quieres hacer, simplemente es como si perdieras el control sobre tu vida. No funciona nada y solo se te pasan barbaridades por la cabeza, que por supuesto no entiendes. Los pensamientos van a mil por hora y estás todo el tiempo intentando escapar de una situación que te horroriza. Te anticipas a cosas que aún no han ocurrido y sientes rabia por lo que ya ha pasado.

Autoimagen.

De pronto te das cuenta: has vuelto a recaer. Y te sientes miserable. Te sientes una mierda porque no encuentras sentido a lo que te pasa, porque “no eres normal” y no estás como los demás que llevan una “vida normal”, porque no sientes que merezcas atenciones o ayuda por parte de nadie, o quizá sientas que las mereces todas y no te las dan, por mil razones que hacen que tu vida deje de tener sentido.

Y posiblemente es parte de la “delusión” en la que vives, pero no es sencillo salir de ahí.

En mi caso lo que sufro está en esa línea entre el trastorno depresivo y el trastorno de ansiedad. Y es chungo, porque casi nadie de tu entorno lo entiende bien a no ser que haya sufrido algo parecido. ¿Cómo hostias explicas a alguien que lo único que quieres hacer es morirte? Crees que nadie te va a entender y te aíslas y sufres.

Cansancio

Tener una enfermedad mental no es guay. No mola y no es romántico. Es una movida, una condición con la que tienes que vivir sufriendo altibajos posiblemente durante toda tu vida. Esto no es una lucha, ahora que tanto nos gusta el término neoliberal de llamar luchadores a los pacientes. De hecho verlo como una lucha es posiblemente peor. Esto no es cuestión de pelear, es más, creo que es una mala manera de encarar un trastorno de este tipo. Incluso en muchos casos el pelear contra ti mismo es una de las cosas que te produce sufrimiento.

No me veo.

¿Qué es lo que hice? PEDIR AYUDA. Porque con ayuda de otras personas que saben como ayudarte se consigue mejorar y poder llevar una vida satisfactoria y con menos sufrimiento. En mi caso, como no era la primera vez, decidí ir al médico de cabecera, luego psiquiatra y al psicólogo y empezar a meditar y a meterme en el mindfulness. Hay que mentalizarse de que es un trabajo para el resto de tu vida: el aprender a reconducir tus patrones de funcionamiento y no perder lo aprendido.

Salud

Un día sentí que no era capaz de ir más a trabajar, casi ni de salir a la calle sin sentir terror. Así que me cogí la baja, me metí en casa y empecé a hacer cosas que quería hacer y de las que, por mi vida laboral, me había olvidado. Decidí descubrir qué es quererse. De todos modos, reconozco que me costó bastante esfuerzo ponerme. Comencé este blog con dos personas a las que adoro; me monté una máquina de retrogaming; empecé a ir a tomar cafés y perderme por ahí; empecé a quedar con personas que no conocía como ejercicio para mejorar mi tolerancia al rechazo… Y también empecé este proyecto para no olvidarme de como estaba hace dos meses y como estoy hoy: decidí hacer fotografías de mi día a día con depresión.

Ayuda.

Me hice con un par de carretes de blanco y negro: un Fomapan 400 y un Rollei RPX400. Dos emulsiones que nunca había probado y que tienen un precio ajustado y pensando revelarlas con Rodinal para conseguir lo que quería transmitir. Blanco y negro duro, mucho grano como alegoría del ruido mental. La idea era mostrar mi realidad de estos meses tal cual es, lejos de cuidar la imagen y la estética.

Admirar.
Perderse sin pensar en nada más.
Rutina.
Rutina.
Siesta.
Aprender.
Pensar.
Meditar.
Agradecer.

Al final, estos dos meses de total dedicación a mí mismo he empezado a volver a quererme, he aprendido muchas cosas sobre mí y cada vez tengo más claro que hay que apoyarse en la gente que te quiere y te aprecia y devolver ese amor siempre que puedas. Que si das amor y sobre todo TE DAS AMOR, siempre vuelve en forma de algo muy bueno. No tengas miedo a dar(te) amor. Valórate y cuida lo único imprescindible en tu vida, que eres tú. Se compasivx contigo. Equivócate y líala mil veces también, que tienes todo el derecho. Es difícil, pero hay que intentarlo poco a poco.

¿Quieres hablar? Dime algo y hablamos. Yo no sé si te puedo ayudar, puesto que en cada cual esto es distinto, pero seguro que hay alguien que puede. Siempre se puede mejorar.